Uno de los debates perennes de cualquier ciudad, y Valencia no es una
excepción, se refiere a la velocidad máxima que puede ir el tráfico. Los
50 kilómetros por hora se consideran insuficientes para algunos en las
rondas de bulevares, por ejemplo, mientras que se extiende también la
idea de que reducirla iría a favor de los peatones y los ciclistas. A
esto último responde el plan de movilidad ahora en exposición al público
con la propuesta de ampliar la zona 30 a 29 barrios.
La medida, indican los redactores del plan, tiene
precedentes positivos en Europa. En Valencia la velocidad máxima está
limitada a 30 kilómetros por hora en Ciutat Vella y el barrio de San
José, con la previsión de hacer lo mismo en Ruzafa a mediados de 2014.
El plan es fruto de una obligación de la normativa europea
para las grandes ciudades y trazará las inversiones del ayuntamiento a
la hora de gestionar el transporte público y privado, así como los
itinerarios peatonales. Tras una encuesta que ha definido la manera en
que se mueven los vecinos del 'cap i casal', el siguiente paso ha sido
elaborar un documento que traza las propuestas principales, como es el
caso de las zonas 30.
Ahora llegará un periodo de exposición al público de un mes
y nuevas reuniones entre asociaciones ciudadanas, técnicos municipales y
la empresa consultora que da forma al plan. En lo que respecta a las
zonas 30, insisten en que resulta «aconsejable en zonas residenciales
con elevada densidad de peatones y ciclistas».
El denominador común de todas ellas es que los itinerarios
no deben ser inferiores a los 200 metros ni superiores a los dos
kilómetros. Por encima de esta distancia «se incrementa el riesgo de
aumento de la velocidad y los accidentes».
El documento facilita ideas más atrevidas. El concejal de
Tráfico, Alberto Mendoza, ya dijo que todas eran «factibles» y por lo
tanto, susceptibles de ser incluidas en el plan definitivo, aunque los
propios redactores plantean una primera intervención en los accesos para
evaluar los beneficios de dejar en sentido único la avenida Archiduque
Carlos en sentido de salida, mientras que Tres Forques quedaría en
sentido de entrada a Valencia.
El espacio liberado serviría para el transporte público
metropolitano, que ganaría en frecuencia de paso. Lo mismo ocurriría con
la calle San Vicente, en sentido de entrada, lo que permitiría
establecer la avenida Gaspar Aguilar para la salida del tráfico privado.
Más realista y barato es cambiar la circulación en un
puñado de calles en Ciutat Vella. El objetivo, reivindicado por las
asociaciones de vecinos desde hace años, es eliminar los itinerarios de
paso, los atajos que sirven a los conductores para atravesar el centro.
La implantación de la zona naranja en el centro, el
Ensanche y Extramuros es otra de las iniciativas que persigue fomentar
el transporte público y potenciar el uso de los aparcamientos
subterráneos. También extender la zona ORA al paseo de la Alameda,
actualmente un mero parking arbolado, ofreciendo así la oportunidad de
que gane más zonas peatonales.
El portavoz de Esquerra Unida, Amadeu Sanchis, indicó ayer
por su parte la falta de participación de los grupos municipales en el
plan, así como que «siguen sin resolverse los problemas de circulación
en la ciudad y continúan alejando a Valencia de los parámetros europeos
de sostenibilidad y pacificación del tránsito». Citó los itinerarios
peatonales propuestos, que en su opinión «siguen planteando
interrogantes debido a que acaban taponando definitivamente la
peatonalización de amplias zonas de la ciudad».
Fuente: Las Provincias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario